lunes, 29 de agosto de 2011

Cancún se plantea deslindar su imagen de la de México

Leo en Milenio, en noticia fechada el 28 de agosto de 2011, que Cancún desea deslindarse de la imagen violenta e insegura que México tiene en el mundo, según palabras de su presidente municipal, Julián Ricalde Magaña. Desea desmexicanizar este centro turístico por motivos sectoriales y de mercadotecnia.

Marcas turísticas de Cancún y México

Me parece humana y comprensible la postura del Señor Magaña, ya que debe estar soportando una situación límite como regidor público de dicho destino turístico internacional. Desde una posición estrictamente técnica, y teniendo en cuenta la dimensión y el prestigio de Cancún dentro de muchos mercados emisores, se puede afirmar que dispone de suficiente personalidad para presentarse y posicionarse en solitario en muchos de dichos mercados.

Si releemos la noticia, parece que Cancún es un destino totalmente seguro que tiene que soportar la mala imagen asociada a la violencia e inseguridad generalizada de México y que ello afecta a sus intereses. Pero la realidad es bien diferente. Desde el exterior se percibe que la inseguridad y la violencia también han hecho acto de presencia en Cancún. Quizás en menor cuantía, no lo pongo en duda, pero existir, existe.

Es muy difícil que deslindemos Cancún de México y viceversa, porque son realidades unidas umbilicalmente que, a nivel sectorial y de mercadotecnia, se han dotado de valor mutuo y transversal desde hace muchos años. Alterar esta realidad me parece un hecho de difícil comprensión, costoso, y me atrevo a adelantar que, con escasos resultados positivos para los intereses de Cancún y del resto de México como destino turístico.


Comprendo que en situaciones límite se tiende a desarrollar ideas-milagro, basadas, en este caso, en procesos de marketing y comunicación estratégica, que solventen los problemas de violencia e inseguridad social y sectorial de manera inmediata y milagrosa.


Sin embargo, y espero equivocarme, no creo que la solución a todos los problemas sociales, de destino y de imagen exterior, estén unidos a una mera y nueva estrategia de mercadotecnia. Estas realidades y hechos más arraigadas requieren acciones de alto calado, acciones
bísturí y no estas iniciativas que podemos denominar como acciones – maquillaje.

Inversión, que no gasto, en seguridad turística como factor de competitividad a la exportación turística nacional es algo que debe de estar presente en las iniciativas de Cancún, superando y sumando a las iniciativas e ideas vinculadas a la mera imagen, publicidad y marketing.

Es muy duro hablar de esto; se pueden herir sensibilidades personales, sectoriales, locales y nacionales, pero sinceramente, consideramos que es la mejor aportación que podemos hacer a un destino y un país tan querido, añorado y admirado como México, y dentro del mismo, a Cancún como destino singular y atractivo.

jueves, 28 de julio de 2011

El momento de la elección de destino vacacional

Con los meses de julio y agosto llega la hora de escoger un destino turístico para disfrutar de unas merecidas vacaciones en gran parte de los mercados emisores europeos. Algunos turistas ya tienen la decisión tomada, pero otros continúan en un periodo de fuerte indecisión a la hora de elegir su destino. Ambos van a tener cada vez más en cuenta el factor de la seguridad.


Vídeo promocional de México (CPTM)

El primer problema para los gestores turísticos es que no disponen, en la mayoría de los casos, de la capacidad para medir dicha incidencia. Estos agentes van a seguir intentando hacer compatible una oferta turística atractiva y seductora con ciertas realidades negativas y afectadas por la inseguridad, evitando a toda costa, una coincidencia en tiempo y lugar de esos dos escenarios.

En la inmensa mayoría de los casos, el turista vive una experiencia satisfactoria, pero en ocasiones surgen hechos irreversibles ante los que conviene estar preparados. En esos momentos el turista afectado va a dejar de demandar ocio y recreación para exigir servicios urgentes de carácter humanitario.

Los responsables del sector deben conocer, tener acceso y hacer disponibles estos servicios, teóricamente no turísticos, si verdaderamente quieren construir un destino turístico internacional verdaderamente competitivo.

No cumplir con las expectativas o no estar preparado para estos imprevistos, afectará a la capacidad de atracción de dichos destinos, generando una gran vulnerabilidad e indefinición entre los agentes públicos y privados del sector.

jueves, 14 de julio de 2011

La muerte de Facundo Cabral y el destino turístico guatemalteco.

De nuevo, un hecho luctuoso hace que el destino turístico guatemalteco siga generando dudas entre muchos mercados y turistas. La muerte violenta, e injustificada, de Facundo Cabral en nada contribuye a los esfuerzos que se están realizando desde el propio país, para adquirir y mantener el grado de notoriedad turística que se merece.

La coincidencia de este hecho en el territorio de Guatemala ensombrece todo un conjunto de acciones estratégicas que se vienen desarrollando desde el sector turístico nacional.

En este sentido, la popularidad de Facundo Cabral hará que su muerte se convierta en una noticia de gran repercusión internacional, sobre todo en los países que estén más vinculados a su figura, legado personal y artístico. Países que, a su vez, también son potenciales destinos emisores de turistas.

Hechos violentos e injustificados, ajenos al turismo, ponen de manifiesto la vulnerabilidad del sector turístico internacional. Ello hace que surja la impotencia y desesperanza entres sus agentes e intereses, que ven cómo su quehacer diario queda cuestionado por hechos ajenos a éstos.

Fuente: www.elmundo.es

Como en otros muchos casos, surge la eterna pregunta. ¿Qué se ha de hacer desde el sector turístico para contrarrestar los efectos negativos que todo ello genera? Y ¿Cómo...? Utilizar medidas y herramientas propias de los “destinos turísticos normalizados” no será suficiente, y tampoco esperar que el “tiempo todo lo cure”.

Se necesitan propuestas imaginativas, totalmente novedosas, que impliquen tanto al propio sector como a otros que nada tengan que ver directamente con éste. Esto nos permitirá disponer de una imagen y de unos servicios más acordes en este tipo de momentos críticos que se han de afrontar y manejar.

martes, 28 de junio de 2011

La reacción ante la agresión de las jóvenes de Fuengirola

La muerte y brutal agresión a dos jóvenes turistas en Fuengirola (Málaga, España) es un hecho irreversible, impredecible y desagradable que, como en otros muchos casos expuestos en este blog, se va a derivar en una incidencia negativa para el sector turístico malagueño y, por extensión, español.

Analizándolo fríamente podemos afirmar que desde el punto de vista policial se ha detenido al asesino inmediatamente. Por lo tanto ningún pero a la acción policial, que se puede extender a la acción posterior de la justicia española.

Sin embargo, desde el punto de vista de los intereses turísticos malagueños y españoles, esto no es suficiente, ya que a partir de ahora va a existir una mancha durante mucho tiempo, y más en el mercado emisor sueco, lugar de procedencia de las dos jóvenes.

Se trata de un hecho aberrante desde el punto de vista humano, que requiere de una mayor implicación cuantitativa y cualitativa del sector turístico para enmendar sus consecuencias. Los agentes públicos y privados deben asumir nuevos compromisos y para ello deben identificar nuevos colaboradores, asumir nuevos cometidos y establecer relaciones transversales que ayuden a afrontar con mayor prestancia estos momentos críticos.

La utilización de técnicas y soportes de los destinos turísticos normalizados, no garantizan la salida más adecuada en estos momentos críticos. La estrategia de trasladar mensajes de “aquí no pasa nada” o de “es un hecho puntual”, tampoco. Justificarse excesivamente no hace sino confirmar la existencia de un hecho lamentable.

Volvemos a la necesidad de desarrollar procesos no convencionales por parte de los responsables turísticos locales, autonómicos y nacionales. El sector turístico es el petróleo de España, y como tal, necesita de un tratamiento personificado en muchas facetas, entre ellas, las de la seguridad de sus clientes o turistas.

martes, 7 de junio de 2011

Túnez y su recuperación turística

La revuelta social y política de Túnez a principios de este año sigue teniendo una incidencia directa sobre el desarrollo turístico del país, cuyos procesos de producción y servicios turísticos siguen siendo los mismos, salvo en pequeños matices. Hasta esa fecha funcionaban y eran más o menos competitivos, pero a partir de ese momento han dejado de funcionar, porque los turistas ya no llegan al país por motivos ajenos al sector, pero decisivos para su suerte.

¿Qué falló? ¿El sector turístico? Posiblemente no. Aunque el sector y sus procesos son mejorables en todos los destinos internacionales, incluido Túnez, hemos de recapacitar y ser conscientes de que los motivos de la no competitividad del sector surgen por el cambio en el clima social del país y por extensión, en el destino turístico tunecino. Este cambio social es percibido desde los mercados emisores como una notable alteración del destino que le hace perder credibilidad a los ojos de los potenciales turistas y visitantes.

Intentar mejorar procesos estrictamente técnicos, como los de calidad, desarrollo de recursos humanos, formación o puesta en marcha de campañas de marketing urgentes e imaginativas, serán decisivas para alcanzar mayores cotas de competitividad siempre y cuando, a los mismos se les sumen procesos “no convencionales” en la gestión del día a día, con el objetivo de superar la situación de impotencia generalizada.

Una mayor capacidad de interlocución de los intereses turísticos dentro del propio Gobierno de Túnez, permitiría disponer al sector de nuevos argumentos, soportes y herramientas con los cuales poner en marcha esos procesos “no convencionales”. De este modo se podrían manejar situaciones límite y de crisis con mayor prestancia y naturalidad, evitando con ello las situaciones de vulnerabilidad e indefensión que les está tocando vivir y soportar.

lunes, 6 de junio de 2011

Los turistas como correa de transmisión de los destinos turísticos

Las personas se convierten en turistas cuando llegan a un destino y comienzan a consumir y experimentar productos y servicios. Una vez de regreso a sus lugares habituales de residencia, transmiten a sus allegados las vivencias y los nuevos conocimientos adquiridos durante el viaje, así como sus principales actos de consumo. Por lo tanto se convierten en una correa de transmisión de todo lo positivo, negativo o neutro que han experimentado.

Todo responsable turístico debe interiorizar que un turista satisfecho se convierte en embajador y prescriptor del destino turístico. La divulgación de una realidad turística positiva por parte de los turistas es una herramienta que aporta mayor credibilidad que otras fórmulas de promoción y comunicación existentes. Por el contrario, cuando el turista divulga una realidad turística negativa el destino pierde credibilidad y queda en entredicho.

En principio todos los agentes turísticos junto con los medios de comunicación, las instituciones públicas y los propios viajeros consideran que la seguridad de los turistas debe primar ante cualquier otro objetivo sectorial. Olvidar esta premisa hace que los destinos turísticos puedan ser vistos como excesivamente apegados a resultados materiales y económicos. Por tanto, los agentes responsables deben responsabilizarse tanto de los productos turísticos pactados, como de los servicios de protección, auxilio y humanitarios necesarios y adicionales para desarrollar la vivencia con todas las garantías.

Se debe tener en cuenta que en muchas ocasiones, la inseguridad turística no surge del propio sector, pero va a ser este el que vea afectada su productividad y credibilidad. Es más, existe una violencia dirigida premeditadamente hacia los turistas, porque sus autores saben que la divulgación de sus fechorías va a resultar mucho más amplia si las víctimas son ciudadanos extranjeros en lugar de nacionales.

Todo esto exige a los agentes y responsables turísticos asumir servicios adicionales, algunos en materia de seguridad turística, para seguir siendo competitivos. No hacerlo pondrá en marcha una correa de transmisión de signo negativo que en nada nos beneficia, ya que nuestra reputación e imagen externa se verá degradada por este tipo de situaciones. Es nuestra responsabilidad como agentes turísticos buscar las soluciones más idóneas y garantizar al turista las vivencias más satisfactorias.