lunes, 9 de enero de 2012

Las respuestas al turista en “los momentos de la verdad” a través de la AFINIDAD

Como agentes turísticos responsables de la seguridad turística, debemos ofrecer respuestas a los turistas cuando se producen carencias, imprevistos o alteraciones en el entorno. Estas situaciones generan a nuestros clientes vulnerabilidad, incomodidad, indefensión y alta dependencia de nuestros servicios.


Debemos establecer un “ritual” en las relaciones entre el turista y el agente turístico basado en la afinidad, entendida esta como un conjunto de acciones destinadas a restaurar la maltrecha normalidad en nuestro destino turístico.

No podemos dejar que el temor y la ansiedad se impongan en estos momentos de la verdad, no solo entre los turistas, sino también entre los propios agentes turísticos. Tenemos la capacidad de convertirlos en oportunidades fructíferas para satisfacer e intensificar las buenas relaciones con los turistas.

Para alcanzar esa afinidad, debemos centrarnos en tres pilares principales:

a) Una comunicación equilibrada basada en la franqueza, la honestidad y el respeto hacia el turista, en el momento de transmitir situaciones duras y sensibles.
b) El desarrollo de un servicio de auxilio basado en acciones concretas, en lugar de exclusivamente en promesas verbales o escritas. Esto permite a los destinos ofrecer respuestas a una crisis con total garantía y espontaneidad.
c) La atención a las necesidades psicológicas de los turistas. En estas situaciones, los agentes turísticos deben desarrollar la capacidad de escuchar y comprender los sentimientos de los turistas desde la empatía y la comprensión. Debemos desarrollar un know-how en esta materia que nos permita dar respuestas satisfactorias desde el punto de vista de las necesidades emocionales.

Estos requisitos afectan tanto a la capacitación de nuestros recursos humanos, como a la dotación material en equipamientos y servicios de auxilio. Ambos aspectos, recursos humanos y materiales altamente preparados y competitivos, resultan imprescindibles para desarrollar la afinidad con el cliente en estos momentos de la verdad.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Beneficios de interiorizar la cuestión de la seguridad turística

Los destinos turísticos preparados para hacer frente a las situaciones de crisis, inseguridad o violencia, se diferencian del resto en que son capaces de actuar desde una visión global e integral. Conciben la gestión de la crisis como una necesidad estratégica que les beneficiará con diferentes ventajas competitivas.

Disponer de esa visión global, integral y estratégica hace que sus responsables sean capaces de interiorizar que sus realidades turísticas no solo generan ocio, recreación, tiempo libre y felicidad, sino que también pueden desarrollarse procesos negativos, improductivos y destructivos.

Los agentes públicos y privados de dichos destinos analizan, exponen y discuten los éxitos, el reconocimiento, la mejora en las cuentas nacionales de turismo, la penetración y posicionamiento en ciertos mercados emisores clave, etc. Esos mismos responsables también analizan, exponen y discuten los fracasos, el deterioro, la falta de credibilidad, la reputación puesta en entredicho, la violencia e inseguridad con la que conviven, etc. En definitiva, han desarrollado la capacidad de imaginar y soportar lo peor, lo impensable, lo más destructivo, como la fase previa para evitar esos mismos sucesos o escenarios.

Si esta parte negativa no es tenida en cuenta o es tratada de una manera marginal o superficial, tenderemos a pensar que nuestro destino es tan bueno o excelente que no consideraremos la crisis, la violencia y la inseguridad como riesgos importantes y amenazas para nuestro futuro.

Ahí comienza el auténtico riesgo, nuestro calvario particular, lo que hará que convivamos con situaciones críticas y extremas cada vez más habitualmente y no percibamos salida idónea para ella.

lunes, 10 de octubre de 2011

La Policía Turística, un servicio irremplazable

Cuando hablamos de seguridad turística, nos viene a la cabeza la necesidad de disponer de un servicio policial que genere suficientes garantías a esa población flotante que representan los turistas y visitantes. Todo destino turístico que se precie de ser competitivo debe poseer el factor de protección, persuasión, información y respuesta inmediata que proporcionan los cuerpos policiales, tanto si estos son genéricos como si son específicos.

El objetivo es proporcionar seguridad a los turistas y visitantes por una cuestión, en primer lugar, humanitaria, y por derivación, por un interés sectorial. Se ha de ofrecer un servicio integral de calidad en los destinos, que incluya la seguridad turística, y dentro de esta, el servicio policial.

En muchos casos, se perciben ciertas debilidades, desajustes y carencias en dicho servicio, debido entre otros a los motivos siguientes:

1) Se considera que es suficiente con el servicio policial genérico de que dispone interiormente el país.
2) Existen policías turísticas específicas, pero cuentan con escasa dotación y reconocimiento.

En el primer caso, los desajustes aparecen cuando los turistas demandan ciertos servicios que no pueden ser ejecutados en su justa medida, porque el servicio existente está orientado expresamente hacia la propia ciudadanía.

En el segundo caso, la escasa dotación de equipamientos, procesos y soportes en muchos destinos y en sus respectivas policías turísticas hace que se trabaje con cierta precariedad y que prevalezca el voluntarismo y la predisposición de sus miembros como los únicos factores a resaltar.

Una mayor conciencia en los destinos sobre la seguridad y las policías turísticas es la mejor de las respuestas que se pueden ofrecer a un tipo de turista cada vez más exigente con este tipo de servicios prioritarios.

martes, 20 de septiembre de 2011

Inseguridad turística manejable e inseguridad turística inmanejable

Cuesta admitir, incluso íntimamente, que se convive con situaciones de violencia e inseguridad. Por una cuestión estética, por un mero comportamiento profesional, por no generar alarmismo, por considerar que es la mejor opción para seguir siendo competitivos, por evitar distorsionar la reputación en ciertos mercados emisores, etc.

Si se llega a admitir, se hace de la forma más discreta y diplomática posible, evitando que la situación se vuelva más caótica e insostenible. En el fuero interno de muchos agentes públicos y privados, se considera que el escenario de inseguridad todavía se puede controlar y manejar.


Por lo tanto, el primer paso es admitir el problema, pero esto no es suficiente. Se tiende a pensar que la puesta en marcha de ciertas iniciativas y procesos adicionales permitirá mantener el estatus competitivo alcanzado. Estas acciones se convierten en un “peaje” por la convivencia con hechos y situaciones atípicas e inseguras, y la consiguiente imagen exterior debilitada.


Muchas veces, estos esfuerzos se ven superados por los efectos negativos de la violencia y la inseguridad, que se vuelven cada vez menos manejables. En esos momentos, surgen las contradicciones, las auto-justificaciones, las presiones internas y externas, la búsqueda de culpables, las dudas sobre la productividad y la profesionalidad, la obsesión con nuestra reputación en los mercados, etc.

Quizás debamos asumir la necesidad de poner en marcha otros procesos más complejos y contundentes, pero siempre, desde la discreción y el tacto necesarios.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El conflicto entre Turquía e Israel afecta a los turistas

Partimos de un escenario incuestionable: Turquía e Israel poseen una vocación turística que otorga una dimensión económica y social de gran magnitud y trascendencia al sector de ambos países. Estamos convencidos de que el enfrentamiento diplomático, político, social y fronterizo entre Turquía e Israel va a incidir negativamente en la actividad turística de los dos destinos.

Aeropuertos de Estambul (Ataturk) y Tel Aviv (Ben Gurion)

De todos es sabido que el sector turístico es muy vulnerable ante cualquier tipo de alteración de signo inestable y negativo. Junto a esa inestabilidad entre ambos destinos turísticos, se han desarrollado una serie de hechos desagradables y mezquinos que se han cebado con las personas-turistas. Ellos son la parte más vulnerable y sensible de todo el proceso turístico, con lo cual se incrementa el grado de inseguridad y se dañan los intereses turísticos de ambos destinos. El que los turistas de los dos países tengan que vaciar sus equipajes y tengan que desnudarse sin ningún motivo aparente y/o por pura represalia, no ayuda en absoluto al sector turístico turco e israelí.

Más bien al contrario, va a afectar en la reputación, imagen y percepción de ambos destinos. Sería conveniente que, dentro de ambos equipos de gobierno, se tuvieran en cuenta los respectivos intereses turísticos, para que los procesos o servicios turísticos no se vean desvirtuados o desnaturalizados por iniciativas totalmente ajenas y evitables.

La seguridad y la dignidad de las personas–turistas esté en juego, y con ello, la imagen y percepción de dichos destinos, algo muy presente entre los respectivos responsables públicos y privados.

lunes, 29 de agosto de 2011

Cancún se plantea deslindar su imagen de la de México

Leo en Milenio, en noticia fechada el 28 de agosto de 2011, que Cancún desea deslindarse de la imagen violenta e insegura que México tiene en el mundo, según palabras de su presidente municipal, Julián Ricalde Magaña. Desea desmexicanizar este centro turístico por motivos sectoriales y de mercadotecnia.

Marcas turísticas de Cancún y México

Me parece humana y comprensible la postura del Señor Magaña, ya que debe estar soportando una situación límite como regidor público de dicho destino turístico internacional. Desde una posición estrictamente técnica, y teniendo en cuenta la dimensión y el prestigio de Cancún dentro de muchos mercados emisores, se puede afirmar que dispone de suficiente personalidad para presentarse y posicionarse en solitario en muchos de dichos mercados.

Si releemos la noticia, parece que Cancún es un destino totalmente seguro que tiene que soportar la mala imagen asociada a la violencia e inseguridad generalizada de México y que ello afecta a sus intereses. Pero la realidad es bien diferente. Desde el exterior se percibe que la inseguridad y la violencia también han hecho acto de presencia en Cancún. Quizás en menor cuantía, no lo pongo en duda, pero existir, existe.

Es muy difícil que deslindemos Cancún de México y viceversa, porque son realidades unidas umbilicalmente que, a nivel sectorial y de mercadotecnia, se han dotado de valor mutuo y transversal desde hace muchos años. Alterar esta realidad me parece un hecho de difícil comprensión, costoso, y me atrevo a adelantar que, con escasos resultados positivos para los intereses de Cancún y del resto de México como destino turístico.


Comprendo que en situaciones límite se tiende a desarrollar ideas-milagro, basadas, en este caso, en procesos de marketing y comunicación estratégica, que solventen los problemas de violencia e inseguridad social y sectorial de manera inmediata y milagrosa.


Sin embargo, y espero equivocarme, no creo que la solución a todos los problemas sociales, de destino y de imagen exterior, estén unidos a una mera y nueva estrategia de mercadotecnia. Estas realidades y hechos más arraigadas requieren acciones de alto calado, acciones
bísturí y no estas iniciativas que podemos denominar como acciones – maquillaje.

Inversión, que no gasto, en seguridad turística como factor de competitividad a la exportación turística nacional es algo que debe de estar presente en las iniciativas de Cancún, superando y sumando a las iniciativas e ideas vinculadas a la mera imagen, publicidad y marketing.

Es muy duro hablar de esto; se pueden herir sensibilidades personales, sectoriales, locales y nacionales, pero sinceramente, consideramos que es la mejor aportación que podemos hacer a un destino y un país tan querido, añorado y admirado como México, y dentro del mismo, a Cancún como destino singular y atractivo.