viernes, 12 de enero de 2024

QUINTANA ROO; FORTALEZA DEL VECINO INTERCONECTADO

 La seguridad manejada con las habituales formas e instituciones está cada vez más en entredicho al ser un asunto que “compete a todos”. Y es que, si esa seguridad o la falta de ella no tuviera los efectos conocidos, sus responsables podrían seguir contando con una “cierta indulgencia” pero teniendo en cuenta su gravedad, se precisa de un servicio que transite desde su particular modus operandi hacia un mayor compromiso y resultados sociales.

De ahí que fuera recomendable corregir el alejamiento social y sectorial de una seguridad incontestable y con serias dificultades para definir su papel en Quintana Roo.

Por añadidura, sería conveniente recordar que turismo y seguridad parten de diferentes estratos y mutuo descreimiento por lo que el gran reto continúa estando en la integración de procesos que, sorteando toda posible “popularización” permitan ir modificando el modelo de intervención existente.

Por ello, parece oportuno el desarrollo de una gobernanza basada en nuevas conectividades donde la cuestión inquietante es como se resuelve la conexión entre una actividad forjada en base a una violencia diaria y su vínculo con otros colaboradores, sin que ello ponga en riesgo objetivos predefinidos y las enormes ventajas de un futuro escenario estratégicamente interconectado.  

En este contexto, impulsemos el acercamiento interno entre vecinos para dotarnos de mayor apoyo e ir compartiendo esas preocupaciones que tanto atormentan. Incorporación de “ese otro” con una influencia y fuerza insospechadas que también operan en nuestro entorno, con las mismas necesidades de seguridad, pero con diferentes puntos de vista y matices algo realmente enriquecedor. 

En definitiva, creo que sigue pendiente un plus interpretativo para acceder a los objetivos que se dicen perseguir en y para el Estado. Y es que definidos compromisos y contenidos, las nuevas conectividades facilitarían esa necesaria fluidez relacional. 

Artículo publicado en la Revista Oveja Negra de Cancún México

QUINTANA ROO; OASIS TURISTICOS Y FRONTERAS INVISIBLES

 El considerar que los turistas no corren peligro porque la verdadera inseguridad está en las colonias limítrofes, es algo arriesgado porque la violencia sigue presente, aunque se afirme que el “centro de gravedad” se encuentra en esas zonas perimetrales. Ante este escenario, es lógico el deseo de separar y alejar la actividad de cualquier atisbo violento.

Un claro ejemplo son las actuales inversiones, donde priman los llamados “oasis turísticos” como oferta que tiende a aislarse para dotarse de mayor seguridad. Junto a ellos, los establecimientos ya existentes también “se retocan” para disponer de una seguridad más garantista.

Se expande pues, un modelo con mayor concentración de servicios y menor vinculación a los espacios donde están ubicados, lo que se traduce en un descenso en la derrama económica, ya que muchos turistas y ofertas de servicio consideran que no existen suficientes garantías para acceder a determinados espacios abiertos.

Surgen así las “fronteras invisibles” que son traspasadas mayormente por los mexicanos, tema clave ante un posible descenso del turismo internacional, aunque sería aconsejable que dispusieran de un mayor poder adquisitivo y de gasto. Como se ve, la violencia e inseguridad perturba a todos y todo, de ahí la proliferación de todo tipo de “oasis” y “fronteras” que serían largos de citar.

Ante ello, y como intento de adaptación a las consignas que impone la violencia, considero que estas u otras opciones siguen siendo insuficientes. Y es que, ante una violencia desatada, la inestabilidad física y emocional tiene visos de perdurar entre sus instituciones, promotores, territorio, ciudadanía y turistas.

Toca seguir barruntando sobre la posible participación estratégica del sector. El escenario nos empuja cada vez más hacia ello. Es más, lo llevamos haciendo mucho tiempo.

Artículo publicado en la Revista Oveja Negra de Cancún México


QUINTANA ROO; OBJETIVO SUPERAR LA ANGUSTIA.

 No hay duda que Cancún se está convirtiendo en víctima y rehén de todo un cúmulo de circunstancias debido a que la violencia e inseguridad encuentran escasa oposición y resistencia.

Aunque es reconocida la resiliencia turística y las cifras siguen reflejando cierta estabilidad, el daño que se va gestando puede ser irreversible. Ya se habla de un “destino que siendo el mismo es otro diferente” donde la violencia y el miedo llevan aparejadas pérdidas en productividad, ingresos y en gastos distorsionados. En este sentido, la incidencia de la violencia en México y Quintana Roo nos muestra unos costes sustancialmente mayores que los presupuestos gubernamentales destinados para su contención.

Por todo ello, se va imponiendo una tendencia autodestructiva mediante la aparición de conductas peligrosas y de riesgo, se dan por buenas ciertas reducciones de calidad en el servicio y se va consolidando un aislamiento a través de comportamientos impulsivos y de defensa. Hablamos de un entorno “lleno de límites” con una permanente angustia donde la tentación de bajar la guardia está cada vez más presente entre sus agentes y ciudadanía.

El dilema es que pretendiendo mantener las políticas de seguridad conocidas se evitan ciertos riesgos, pero se acentúan otros. ¿Estamos seguros que no revisar los actuales procesos es menos arriesgado que hacerlo? Es lógico que las dudas existan, pero parece más peligroso retrasar la implantación de “otros sistemas más perspicaces” y ajustados a las auténticas demandas sociales y sectoriales.

Por lo tanto, el problema no reside en que ese “otro sistema” sea lo suficientemente eficaz, sino que lo será verdaderamente sólo cuando se logre su equilibrado asentamiento. Hora del talento para conjugar cesiones, incorporar agentes y técnicas sin traspasar ciertas líneas y todo, enmarcado en un relato sólido y convincente. Hay faena. 

Artículo publicvado en la Revista Oveja Negra de Cancún México 

REPUTACIÓN, VALOR A ALIMENTAR

 La opinión pública atribuye a Cancún y Quintana Roo un conjunto de valores que se convierten en factor fundamental para sus intereses público - privados. Es más, empresas e instituciones consideran la reputación como un bien de absoluta prioridad, aunque también se ha de señalar que todos continúan a la espera de un Estado que carece de los resortes necesarios, también en materia de seguridad.

Ante esta realidad, evítese el “no pensar y arrinconar” la inseguridad hecho que se está convirtiendo en actitud dominante sin olvidar que, se sigue avivando la discrepancia sobre la verdad/es de lo que acontece. Se trata pues, de realidades y comportamientos que en nada benefician la reputación e imagen de Cancún – Quintana Roo y México.

Consideremos que la violencia e inseguridad premeditada y forjada por personas contra personas, es uno de los hechos que más repercusión negativa genera en cualquier parte del planeta. Por el contrario, convendría resaltar la aportación estratégica de una seguridad con un claro componente humanitario, y su deriva económica y de convivencia.

En todo este contexto, deseo referirme a una reputación compuesta por elementos tangibles e intangibles, genéricos y específicos, con un empresariado vinculado al entorno y viceversa, donde se demandan iniciativas orquestadas mediante el desarrollo de unas buenas prácticas adicionales y con una fluida comunicación interno-externa. Todo, con el objetivo de reducir diferencias entre el “cómo nos vemos” y el “cómo nos ven”.    

Por ello, se vuelve fundamental un servicio de seguridad más y mejor adaptado, acompañado de otras áreas institucionales y con la aportación diferencial del sector turístico, ya que la reputación quintanarroense y mexicana está formada por un cúmulo de diferentes reputaciones que se enriquecen - empobrecen recíprocamente. Alimentémoslas con hechos y actitudes de clara positividad.  

 Artículo publicado en la Revista Oveja Negra de Cancún México

SEGURIDAD DELIBERATIVA COMO ANTIDOTO

 En el número anterior escribía sobre la necesidad de buscar antídotos a través del desarrollo de propuestas imaginativas ya que la inseguridad sigue condicionando a sociedad y sector turístico.

Es tal la limitación que, entre otras acciones, se ven obligados a desplegar una “vigilancia diaria” sobre sus entornos, calles y situaciones por las dudas e inestabilidad existentes y donde todos y todo tiene cada vez más difícil encaje.

Como antídoto, propongo el desarrollo de una “seguridad deliberativa” sobre la poliédrica realidad quintanarroense para poder acceder a un modelo normativo y de intervención con propuestas y decisiones mucho más interdependientes y todo, desde el intercambio de muy diversos pareceres, sin prejuicios ni apasionamiento alguno.

Al estar convencido que existen personas y líderes con talante y talento, abiertos, minuciosos, que conocen de sobra la realidad y son capaces de evaluarla e intentar resolverla; sería conveniente desarrollar esa deliberación en base a ideas que privilegien la utilidad (utilidad con mayúsculas) de las acciones y políticas para recuperar una seguridad – credibilidad lo más amplia y consolidada posible.

Y es que, Q. Roo no puede funcionar sin unas infraestructuras, estrategias y servicios adecuados además de dar la sensación que todos ellos, son de difícil acceso, disposición y mantenimiento. Existe pues la necesidad de responder colectiva y eficazmente ante un equilibrio bastante inestable y con riesgo permanente de ruptura lo que puede llegar a desestabilizar, más si cabe, su actual y futuro estatus como estado y destino.

En definitiva, viendo la dificultad y lejanía que supone incidir e incrementar las relaciones público – privadas mínimamente funcionales, “no se pierde nada” por intentar organizarlas. Que impere la generosidad, humildad y apertura de miras.

Articulo publicado por  la Revista Oveja Negra de Cancún México

NUEVO POSICIONAMIENTO Y MÉTODOS

  Todos somos conscientes que gestionar la (in)seguridad es una tarea complicada por las condiciones en las que se desarrolla, la excitación con la que es analizada y el proceder de los que la ejecutan, aspectos que están diariamente en boca de todos.  

Ante ello, están surgiendo iniciativas singulares como que los ingresos por entrada de turistas comiencen a ser gestionados por militares mediante una nueva “contabilidad institucional” que, en principio, no garantiza salida de crisis alguna. Eso sí, interpreto que institucionalmente se va asumiendo que el turismo requiere de una “seguridad especial” hecho que no es baladí pero todavía sigue siendo totalmente insuficiente.

Reflexionemos, ¿estamos seguros que no hay posibilidad de desarrollar una seguridad más cercana y lógica en términos sociales y sectoriales? Y es que, si se siguen con las meras actuaciones policial – militares, se irán consolidando realidades reactivas con pérdidas económicas y de valores.

Toca pues recuperar la excelencia de empresas y entornos, lo que supone un cambio radical en la visión corporativa y en los métodos de gestión. Como primer paso, reconozcamos que la crisis de la calle forma parte de la crisis de nuestras compañías. A partir de ahí recapacitemos sobre el posicionamiento futuro como sector.

Sí, sí, sabemos que la seguridad gubernamental transita entre reacciones inesperadas y unidireccionales ante ello, el sector se ha de convertir en antídoto con argumentos que refuercen su posición y capacidad de convicción ante dichas posturas. Debemos ir asumiendo “compromisos sorprendentes” para arrancar compromisos de mayor calado. Y es que la calle, exige propuestas imaginativas con el mayor engarce posible entre la realidad y el actual desempeño de las funciones de seguridad. Nos sorprenderíamos del alcance de nuestras propuestas. Cuestión de necesidad y calculada osadía.

Articulo publicado en la Revista Oveja Negra de Cancún México