martes, 19 de diciembre de 2017

LA GESTIÓN INTERPRETATIVA DE LA SEGURIDAD




Todos los destinos competitivos suelen dar a conocer y explicar sus virtudes de forma amena, clara y sencilla, al objeto de captar y seducir al mayor número de turistas y visitantes, Eso exige que sus gestores sean expertos en utilizar y transmitir, de manera oportuna las características de sus entornos además, de dotarles de un sesgo interpretativo que facilite la comprensión integral del denominado “el todo turístico”.

Un hecho interpretativo que está muy condicionado por tres factores clave; la distancia de los mercados, un tiempo de estadía muy definido y unos medios digitales que nos orientan hacia la concreción y simplificación de los mensajes

La visión e interpretación de los destinos que causan de entrada, sorpresa y curiosidad por lo que representa conocer un nuevo escenario. El contraste que se da entre el entorno - origen de los turistas y el de los destinos, ayuda a que la experiencia turística surja con cierta fluidez, lo que normalmente conlleva, significativos niveles de satisfacción y reconocimiento. Como ven estoy hablando de un “don interpretativo” que está orientado “hacia fuera” hacia los mercados, turistas y visitantes en quienes, indudablemente se desea incidir.

Junto al mismo, considero necesario disponer de “otro don interpretativo” por motivos de seguridad, en este caso, dirigido hacia el interior del propio sector e instancias colaterales previamente definidas, donde primen la mesura y discreción como forma de comportamiento más relevante. Con ello se desea promover la comprensión del binomio turismo y seguridad y los motivos de esta nueva actividad ante las instancias antes mencionadas.
Y lo propongo por una cuestión que denomino “teoría de la responsabilidad social y sectorial turística”, a través de la cual, el sector se ha de implicar en el análisis interno de todos los motivos generadores de inseguridad que le pueden afectar de manera directa, indirecta y circunstancial.

Estamos hablando de una gestión interpretativa interna por la seguridad compuesta por una reflexión objetiva, basada en el profundo conocimiento de la situación y su incidencia en el sector algo que normalmente, no se evalúa desde otras instancias y colectivos por considerarlo innecesario y hasta inapropiado.
Por ello, nuestro colectivo debe de buscar el sentido de los hechos negativos e inseguros que se generan desde el entorno y/o desde la propia estructura turística. En ambos casos, se deberá tener en cuenta el contexto social del país, dotarlo de un cálculo turístico y darlo a conocer a las instancias mencinadas.
Una gestión interpretativa interna por la seguridad a desarrollar en profundidad que, a través de comentarios, relatos y datos; pretenda que se conozca mejor la actualidad que rodea a los intereses turísticos con respecto a la inseguridad y viceversa. Lo que se persigue es que los agentes no vinculados al sector, perciban la conexión de la violencia e inseguridad con el inmediato reflejo negativo en el termómetro turístico. En el fondo es expresar las claves del porqué existen esas alteraciones y el posterior desgate que ello ocasiona, más que describir notarialmente qué cosas y actos violentos ocurrieron.

Por una cuestión de credibilidad, se deberá de evitar las opiniones personales, basarse en hechos y realidades medibles y pertinentes. En ese sentido, los responsables turísticos no sólo han de reproducir lo que ven y oyen, sino que desde su “lente turística” han de percatarse de los efectos en el sector, porque es imposible descontextualizarlos de una situación de violencia e inseguridad concreta. Y es que, los efectos negativos en el turismo, no surgen de manera aislada, sino que parten de una realidad más amplia en la que está incrustado nuestro sector.

En definitiva, sería conveniente poner en marcha, una gestión interpretativa interna por la seguridad que sea capaz de analizar, de exponer situaciones, sociales, laborales, económicas, de imagen, de influencia y notoriedad, de expresar las claves y finalmente, de adelantar escenarios de recuperación sectorial, contando siempre con la inestimable contribución y apoyo de sectores e intereses colaterales, lo que exigirá nuevos compromisos y procesos para nuestro sector.

Con ello, y adicionalmente, el sector tendrá la ocasión de superar la “burbuja aislacionista” en la que muchas veces se encuentra con respecto al resto de los agentes sociales y hasta sectoriales de su propio entorno.

domingo, 3 de diciembre de 2017

POST VERDAD; INESTABILIDAD Y REVISIÓN DE RELACIONES.



                                                                                    Foto: Fernando Iglesias

Nos está tocando vivir tiempos donde las relaciones y la comunicación se están viendo coartadas por actitudes cada vez más insolentes e irrespetuosas, donde diferentes colectivos y personas evitan y omiten la emisión de hechos y realidades tangibles, con tal de tener la oportunidad de ver reflejadas sus opiniones en los medios digitales. Admito que son la parte más llamativa y cotidiana, que no la única, de unos potentes medios.

Opinión y medios donde la palabra Posverdad (palabra del año 2016 según el Diccionario Oxford) se ha convertido en un término de referencia a través de la cual, se priman las emociones y las creencias particulares, frente a los hechos y situaciones objetivas.
Así, se va consolidando el principio de “que algo que aparenta ser verdad es más importante que la propia verdad”. Y todo ello con el objetivo de anteponer ciertas ideas preconcebidas e intuitivas, a cualquier proceso riguroso y generador de noticias.
Hablamos de unos medios que se hacen más visibles porque disponen entre otras facultades, la de desarrollar situaciones con altas dosis de maquinación, lo que les convierte en algo preocupante y de difícil control para muchas personas, intereses y colectivos.

En suma, estamos hablando de unos medios que técnica y negativamente:
·         Permiten el uso de titulares llamativos y no muy extensos.
·         Facilitan el despliegue de este tipo de noticias, pasando de clickear a compartir.
·         Fueron diseñados para facilitar la distribución y por lo tanto, “no están obligados” a revisar discursos incisivos, afirmaciones contradictorias, noticias falsas, exageradas y engañosas, etc.
·         Favorecen las noticias más populares y fáciles de digerir sin comprobar la fiabilidad de la fuente.

Así este magnífico canal de comunicación es capaz de facilitar, entre otros aspectos, la difusión de contenidos interesados y no ajustados a hechos constatables vulnerando con ello, el factor ético que ha de estar presente en la elaboración de toda noticia o comunicado.
Teniendo en cuenta el intrusismo de los medios, de la denominada post verdad y su fácil acceso a todo tipo de campos y escenarios; creo que pueden llegar a influir en la actividad turística. Sus acciones de marketing y de comunicación, el posicionamiento de las marcas y hasta la seguridad de los destinos, pueden verse condicionados por este nuevo comportamiento informativo.

Y puede llegar a influir, porque han aumentado las posibilidades de opinión y observación del turista final que, hasta hace poco, se basaban en la clásica relación entre las campañas de marketing y la respuesta que ante ellas, tomaban los mercados y turistas. Por lo tanto, dichas relaciones entre oferta y demanda turísticas se están viendo alteradas porque ambas esferas viven en un “mismo entorno informativo”. Ambas pueden acceder a un mismo nivel de información de destinos y de mercados.
Esto no quiere decir que las acciones de proyección, comunicación y de marketing vayan a desaparecer, sino que su influencia se está viendo alterada por ese aumento del poder de observación claro, inmediato y desde cualquier parte del planeta.
Así, los medios que antes facilitaban la penetración, el posicionamiento y la marca de los destinos e intereses, ahora también permiten a mercados y turistas, penetrar en sentido inverso y no tienen porque hacerlo con las mejores intenciones.
Llegados a este punto y para hacer frente a este nuevo desafío, considero aconsejable revisar las fuentes creíbles, seguras y contrastadas que conforman la base de todo destino e interés turístico competitivo.
Desafío - revisión que ha de ir orientada a preservar los elementos referenciales básicos de todo destino e interés sectorial, la divulgación del sistema turístico que impere, la veracidad de sus contenidos y el derecho de elección de los mercados emisores y de los turistas sin trampas ni cortapisas.

Para ello y finalmente, ha de primar la no ocultación de lo turísticamente relevante, entre los destinos y mercados y viceversa, sin que esa facilidad de acceso llegue a alterar los derechos, y se reitera, de los destinos y de los turistas finales.

viernes, 27 de octubre de 2017

COACHING EN SEGURIDAD TURÍSTICA (II) OBJETIVOS Y CUALIDADES.



Definidos en el artículo anterior, los pasos del futuro coaching en seguridad turística, considero de suma importancia adelantar las metas y características de un coaching doblemente sensible; por un lado, la propia naturaleza de todo coaching que se precie y, por ser la seguridad en el sector un escenario harto complejo.


Por ello, deseamos informar que estas sesiones del coaching en seguridad han de contemplar los siguientes objetivos:

·         El desarrollo de una “intercambio emocional inteligente” entre los participantes, donde la comprensión ante la inseguridad sea tenida en cuenta y esté presente como punto de partida, haciendo que nuestro coaching se ajuste lo más posible a la realidad de cada destino.
·         El asumir un desafío por parte de los líderes que participen, mediante nuevos escenarios y conocimiento superando con ello, resistencias de todo tipo. Un coaching en suma, que sea capaz de empujar las sesiones más allá de los límites esperados.
·         El disponer de un mentor eficaz, que sea capaz de crear un contexto seguro de crecimiento, donde el destino y sus responsables reciban inputs que les hagan sentirse más seguros y fuertes superando con ello, la mera trasmisión de ayuda en un contexto de debilidad.
·         El desarrollo de unas “sesiones en círculo” donde la seguridad turística ocupe el centro y donde los diferentes líderes y responsables vayan aportando y superando unas relaciones y el contexto actual.
·         El deber de transmitir a los líderes y responsables la necesidad de ir imponiendo y haciendo valer ese nuevo escenario de seguridad sectorial.
·         La necesidad de reunir a los diferentes líderes y responsables, turísticos y no turísticos, para que “aprendan juntos” lo que significa que “ganarán juntos”; algo decisivo en materia de seguridad turística.
·         Finalmente, un coaching que facilite y promueva al autoliderazgo en seguridad turística.

Un coaching que a su vez, ha de tener todo un conjunto de cualidades y que se citan a continuación:

Coaching equilibrado ya que las sesiones supondrán una alianza entre el facilitador o mentor y los líderes y responsables generándose un mutuo conocimiento, una interdependencia y un respeto. La energía surgirá muy temprano, proporcionando claridad y comunicación de las nuevas expectativas, creándose un espíritu de generosidad donde los líderes y responsables irán reconociendo sus diferencias al tiempo que respeten sus necesidades y objetivos comunes.
Coaching basado en la verdad. Verdad de ida y vuelta, entre el mentor y los líderes y responsables. Un feedback sincero donde prime la autenticidad y hasta dejar al descubierto “cierto candor” en la persona del mentor o facilitador al proponer estos escenarios tan poco habituales.
Coaching de confianza. Que se trasmitirá a través del saber - hacer del mentor, fomentando un clima de experimentación, de riesgo y de pasar la raya trazada, superando con ello la tentación de generar “exposiciones y monólogos perfectos” y unidireccionales. Sesiones de coaching donde se acepten los errores como paso necesario en el camino de la mejora y perfección en materia de seguridad turística.
Coaching donde prime la abundancia. Partiendo de un mentor o facilitador que destile generosidad, lo que le facilita y amplia su propio conocimiento y aprendizaje. Ello ha de desembocar en sesiones memorables y afirmativas ya que, a medida que el mentor da, los lideres participantes lo harán a la recíproca; lo que supone que la abundancia hará acto de presencia en las sesiones programadas.
Y finalmente, sesiones de coaching donde prime la pasión. Nuestro  facilitador o mentor se guiará por unos sentimientos profundos en materia de seguridad turística y dispondrá de una fuerte voluntad de comunicarlos. La pasión en las sesiones generará un aprendizaje eficaz y una vitalidad que superará las expectativas creadas. Surgirá un espíritu de asociación y de sentimientos con respecto al proceso de mejora a ser implantado en algo tan sensible como la seguridad en el sector. Aprendizaje que ha de dar paso a una devoción apasionada, por la seguridad de nuestros destinos e intereses.

Esperemos que sean de su agrado y les encaje en su labor de liderazgo responsabilidad diaria. 

sábado, 14 de octubre de 2017

COACHING EN SEGURIDAD TURÍSTICA




Después de diseñar, cotejar y de participar en diferentes destinos turísticos afectados por la inseguridad y las crisis; he llegado a la conclusión que una de las herramientas más oportunas para hacer frente a esa inseguridad sectorial; es el desarrollo de un coaching específico en materia seguridad turística.
Y es que vivimos en un mundo interpretativo, donde “no sabemos cómo son los destinos turísticos”; solo sabemos que los observamos y a partir de ahí, los interpretamos. Un destino o interés turístico condicionado por la violencia e inseguridad puede ser observado desde diferentes puntos de vista y llegar a interpretaciones diferentes pero todas ellas, igual de fundadas.

Por lo tanto, en escenarios tan condicionados por las percepciones e interpretaciones que de ellos emanan; el “Coaching en Seguridad Turística” nos permite descubrir nuevas maneras de gestionar la actividad a partir de los escenarios limitantes que se pueden estar dando en estos momentos.
“Coaching en Seguridad Turística” que permita generar espacios adecuados para fortalecer el “poder basado en las relaciones” y que superen la posición de “poder basado en lo establecido” donde las actitudes están más o menos delimitadas.
Y es que la seguridad integral turística junto a las nuevas tecnologías exige de cambios en los modelos y técnicas de gestión. El descubrimiento de unas nuevas relaciones transversales; hace que los gestores turísticos y colaterales deban de incorporar nuevos atributos clave para desarrollar liderazgos efectivos en materia de seguridad.

Desde nuestro programa de “Coaching en Seguridad Turística”, hemos desarrollado todo un conjunto de relaciones que permitan a los líderes de la gestión de la seguridad profundizar en su conocimiento, aumentar sus rendimientos y mejorar sus parámetros de seguridad y control.
Un “Coaching en Seguridad Turística” que permite indagar en la conciencia de sus responsables en que “hay que dar un primer paso”. Este proceso iniciático se da normalmente por los resultados exitosos en otros destinos, porque se ha asistido a algún curso y se percibe la conveniencia de profundizar en el coaching o, cuando algún responsable dedica tiempo a desarrollar el conocimiento del coaching entre sus equipos.
Otro aspecto a tener en cuenta en nuestro “Coaching en Seguridad Turística” es el desarrollo de un “deseo de adaptación y de cambio” que debe de imperar entre los responsables de los destinos. El feedback ya existente entre sus diferentes agentes, las reflexiones íntimas y personales, la adaptación y comunicación vertical y horizontal, interna y externa y turística y no turística; son factores que les dotarán de nuevas actitudes y habilidades para liderar tiempos y escenarios turísticos convulsos.
“Dotarse de nuevas habilidades” es el siguiente paso que proponemos. Probablemente, los responsables de turismo en momentos de crisis saben “qué es lo más conveniente y qué se ha de hacer”, sin embargo, puede que carezcan de las capacidades para hacerlo. El coaching persigue el desarrollo de habilidades prácticas en equipos, en la dirección de reuniones interactivas, en implicar a nuevos agentes en escenarios atípicos y en la toma de decisiones límite.
“Aplicar las habilidades adquiridas en materia de turismo y seguridad”. Este apartado conllevará un cambio de comportamiento palpable. Su puesta al día irá reforzando lo aprendido y mejorando sus habilidades, pudiendo medir resultados e ir ajustando sus actitudes y comportamientos según los escenarios que se vayan dando. En todos ellos, el cambio de impresiones entre diferentes, debe de ser factor determinante de operatividad.
“El feedback en seguridad turística” Desde nuestro punto de vista, cuando la ampliación de las relaciones es palpable y permanente, cuando se percibe aprecio y reconocimiento por parte de todos los miembros y se impone la necesidad de una supervisión; este coaching nos orientará a un tipo de feedback de 360º en turismo y seguridad. Un enfoque que ganará adeptos entre todo destino que busque la competitividad y la diferenciación.
“La formación de nuevos hábitos”. Es el último paso que contemplamos. Se trata de un nuevo modelo de liderazgo y de cambio de comportamiento. La práctica continua y refinada de esa nueva destreza habría generado unos automatismos de gran valor para la gestión de la seguridad turística. Si se necesita refuerzo y recordatorio, se volverá al desarrollo del feedback entre sus responsables.


En definitiva, el “Coaching en Seguridad Turística” nos permitirá compartir con diferentes líderes del sector y ajenos al mismo, lo que posibilitará la creación de grupos de interés de gran poder de persuasión y de arrastre para el destino y el país o región donde se instale la filosofía del coaching específico en seguridad turística.  Algo esencial para poder hacer frente a los tiempos crispados en bastantes países y destinos.


lunes, 28 de agosto de 2017

Y AHORA BARCELONA…





De nuevo la violencia terrorista se ceba con la actividad turística internacional. Estambul, París, Londres, Manchester, Niza y ahora, la ciudad de Barcelona, otro referente turístico internacional de primer orden. Parece que las capitales europeas se están convirtiendo en objetivo de la violencia terrorista con la consiguiente incidencia negativa para sus respectivos intereses turísticos.
Los momentos de tensión vividos en Barcelona quedarán alojados en la retina de millones de personas debido a la magnitud de la tragedia y a su rápida proyección. Pero se ha de señalar que la ciudad, su estética urbana y paisajística y el conjunto de sus atractivos, han vuelto a recuperar todo su esplendor en un breve espacio de tiempo, por lo que la “sensación de normalidad urbana” tenderá a consolidarse muy rápidamente y con ello, su nivel de convivencia.
Además, La ciudad está incorporando ciertos elementos, tácticas y políticas para evitar que vuelvan a reproducirse hechos tan negativos posibilitando de nuevo, la utilización y disfrute de sus diferentes espacios y atractivos.
Pero pasados esos momentos de amargura, de luto social e institucional, considero que sería aconsejable la revisión de su actividad turística. Junto a la rápida recuperación estética están las secuelas de acto terrorista y su proyección externa que, están ahí.  Su repercusión ha sido y es muy grande por su alto componente rupturista e inhabitual, lo que le convierte en un acto fuertemente noticioso, frente a otros más livianos y cotidianos.
La potente proyección externa que se genera con este tipo de hechos, tiende a debilitar, sobre todo desde la distancia, la credibilidad de cualquier destino. Un descenso que incide en la “exportación del servicio turístico” tanto desde un punto de vista cualitativo como cuantitativo.
La lucha contra dicho descenso de la credibilidad es algo que se ha de convertir en objetivo prioritario para el sector. El momento tan sensible que vive Barcelona, el componente etéreo y de difícil medición de la credibilidad y la presión de ciertos colectivos ciudadanos, no deben de convertirse en un obstáculo insalvable a la hora de intervenir realmente en dicha materia.
Y es que, mientras no se luche contra la falta de credibilidad de forma integral e integradora, tal y como lo demandan los turistas y visitantes, seguirán existiendo fisuras a la hora de alcanzar el nivel de aprobación y competitividad que debe de existir en cualquier destino.
Pensemos que la credibilidad va unida a la percepción que tienen los turistas y visitantes de los destinos y a la capacidad de estos de exportar y vender servicios y experiencias. La credibilidad de Barcelona y de otros destinos, se adquiere a través de la suma de un cúmulo de “diferentes credibilidades”. El tratar de mejorar un único servicio, por ejemplo el de la seguridad policial y el de implantar determinado mobiliario urbano, aunque sea trascendental en estos momentos críticos; no será suficiente para la recuperación de sus intereses turísticos.
Y es que la “vuelta a la normalidad turística” exige el desarrollo de todo un conjunto añadido de procesos y tácticas específicas sobre esas mejoras visibles y tangibles que ya se han dado en la ciudad. Con ello se debe evitar que el sector, por la presión del momento, “quede prendado” de las rápidas mejoras que se han dado y que admita que son “suficientes para sus intereses”. Sería volver a convivir con las dosis de inseguridad e incertidumbre previas a este acto terrorista que, también minaban y debilitaban su estructura de recepción de turistas y visitantes.
Porque la inseguridad turística y su percepción y credibilidad externa se dan, sobre todo, por hechos tan terribles como los acaecidos la semana pasada pero también, por ese otro goteo diario de actos de inseguridad de y sobre los turistas y visitantes.
En ambos casos, sería aconsejable partir de escenarios muy negativos y desde los mismos, ir tejiendo fórmulas y protocolos de intervención que dieran cobertura integral al conjunto de las demandas de los turistas y visitantes en momentos de crisis.

En definitiva, ningún destino turístico puede garantizar la seguridad absoluta de sus ciudadanos y turistas, pero lo que sí es exigible es que todos ellos dispongan de respuestas preventivas y paliativas ante la aparición de todo tipo de crisis, violencia, inseguridad y terror. Está en juego la competitividad y la credibilidad de los mismos.

LA TURISMOFOBIA OTRO TIPO DE VIOLENCIA E INSEGURIDAD EN LOS DESTINOS.





En primer lugar, deseo afirmar que nunca he percibido que se haya hablado y escrito tanto de turismo y en términos tan coléricos y negativos, como en estos últimos meses.
Y es que ha comenzado a proliferar en algunos destinos turísticos españoles  y europeos lo que muchos denominan la “turismofobia”. Entendido el término, como una opinión o sentimiento que reniega de la actividad turística por la (supuesta) incidencia negativa que llega a generar a nivel social y sectorial. Opinión y sentimiento que, ciertos colectivos económicos, culturales y políticos, tratan de proyectar de diferentes formas; desde el legítimo rechazo a la actividad hasta, expandir diferentes acciones de violencia callejera contra la misma.
Una violencia que va dirigida hacia sus bienes; alojamientos, instituciones, recursos y atractivos, comercios, servicios, transporte, y frente a los cuales y hasta la fecha, no se percibe una respuesta firme tal y como la situación y el momento lo requieren. Y esto no finaliza aquí, sino que por extensión, los turistas a los que se les invita a visitar el destino, se ven coaccionados y afectados por esas formas de presión.
Hasta ahora se puede afirmar que, no pasa de ser un tipo de violencia puntual pero que si persiste, tenderá a ser percibida de manera negativa y arbitraria entre los mercados emisores de turistas y visitantes, con la consiguiente merma de atractivo.
La llamada turismofobia se da sobre todo, en destinos donde coinciden y comparten espacios y vivencias los lugareños y los turistas y visitantes, lo que exige de una gestión integral e integradora y de “doble cara”, lo que aumenta el grado de responsabilidad, de detalle y de minuciosidad entre el conjunto de los responsables públicos y privados.
Cuando esta convivencia chirria o no se da, se tiende a descargar la ira con los visitantes, cuando muy probablemente, la localidad - destino no haya contemplado el desarrollo de ciertos procesos para evitarlos.
Llegados a este punto, sería recomendable que destinos afectados por esta situación, incluidos los de mayor prestigio internacional, se autochequearan porque, muy probablemente sus organizaciones estén condicionadas por todo un cúmulo factores, incluidos los relativos a la seguridad.
Aspectos como las posibles carencias estructurales, el no tratamiento de procesos y normativa básicos, la existencia de algunos excesos y desajustes, ciertas dosis de autocomplacencia y una débil visión transversal; pueden que estén dando pábulo a esos colectivos que se enfrentan al sector, generándose otro tipo de inseguridad, en este caso, por la no aceptación y no ser bienvenidos los respectivos turistas y visitantes.
Llegados a este punto, parece que es más fácil defender otros sistemas de producción con sus consiguientes servidumbres y cargas de todo tipo que, defender la producción turística que lleva implícita, la convivencia con otras personas, los turistas y visitantes. 

Para hallar la mejora de la situación, considero que se ha de trabajar a nivel de país -destino, es decir a nivel social y sectorial. El desarrollar campañas internas de información relativas a las características y propiedades del turismo, algo que muchos consideran obsoleto e improductivo, parece que se está volviendo indispensable para retomar el cauce adecuado y necesario.
Entre otros, la seguridad ha de ser uno de los aspectos a tratar desde ambas esferas. Considerar que la seguridad existente en los países es válida y suficiente para responder a las exigencias del sector y de sus turistas y visitantes, es no conocer las auténticas necesidades de los mismos.
Y es que invitar a que se vayan a los turistas mediante carteles y escritos en vías públicas, les genera zozobra, inestabilidad e inseguridad, hechos del todo antipáticos y con fuertes dosis de xenofobia.
El profundizar en unos servicios y en una seguridad complementaria para los turistas y visitantes, no ha de ser contemplada como un privilegio, sino como una mejora más que incide directamente en la producción y en la modernización de toda localidad.
Y es que una planificación de doble cara, social y turística, ha de hacer compatible la vida del ciudadano con la del visitante y turista, lo que lleva implícito mejoras de calidad de vida y calidad en la oferta - destinos.
Por todo ello y lo reitero, creo que se impone la explicación detallada y minuciosa de las características del sector. El no hacerlo supondrá seguir a remolque de unos acontecimientos que seguirán pillando desprevenidos y con pocas respuestas a los respectivos responsables públicos y privados.